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RECUERDOS DE LA VIDA/RICORDI DELLA VITA

DIA DE REYES

DIA DE REYES

Suena la sirena y las luces se apagan, un reflector apunta hacia atrás de los árboles, algo se mueve, todos miramos entre asustados y sorprendidos lo que está pasando.

Nadie lo entiende, por lo menos los niños no entendemos que es lo que pasa, nuevamente la sirena suena y se siente un ruido nuevo, extraño...alguien dice: “llegaron los reyes magos....”, nos miramos sorprendidos y contentos, entre la multitud de niños con los ojos bien abiertos, se van acercando tres caballos, uno negro, uno marrón y otro blanco.

Los montan tres personajes, dos de ellos con barba, el tercero oscuro de piel si ella.

Se bajan y caminan entre los niños que los rodean, se acomodan los gorros y las capas, saludan sonriendo con una mano y con la otra acarician los pequeños que lloran asustados por el gran movimiento.

Subiendose al tablado, siguen saludando, la sirena no suena más y las luces se prendieron nuevamente, alguien por el microfono invita a formar una fila e ir pasando por orden de edad, nuestros padres nos acompañan, nos meten en la fila y vigilan que todo proceda correctamente.

Subimos las escaleras y nos dirijimos hacia donde, sentados comodamente, los tres reyes magos distribuyen juguetes, todo depende de tu lugar en la fila, puede ser Melchor, Gaspar o Baltasar quien te entregue el regalo.

Esta vez me tocó Baltasar, me preguntó el nombre y la edad, me acarició la cabeza y me dijo que me comportara bien durante el año, le dije que si y asombrado sentí que Gaspar o Melchor, uno de los dos, me decía: “yo sé como te llamás, tu sos Fernando, verdad ?”, dije que si con la cabeza, asombrado y algo asustado, el Rey con la barba blanca me hizo una guiñada y me pareció reconocer en aquellos ojos algo de familiar, estaba seguro de haberlos visto alguna vez.

Acariciandome la cabeza, el segundo Rey Mago me saludó y me dijo: “portate bien....”.

Bajé corriendo las escaleras con mi camioncito a fricción, mostrandolo a mi madre, buscando mi padre para compartir con el ese momento, pero no lo encontraba por ningún lado, quien sabe donde estaría, trabajando pensé, como siempre.

Más tarde, cuando mi padre volvió, le mostré el regalo y le conté de los reyes magos, sonriendome me hizo una guiñada y fue allí que entendí todo.........

Fernando.

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