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RECUERDOS DE LA VIDA/RICORDI DELLA VITA

FAMILIA

DON AMBROSIO Y EL ALAMBRE

DON AMBROSIO Y EL ALAMBRE
 
Ambrosio era muy práctico,decidido y responsable
luego de unas selecciones nacionales quedó un alambre
cruzando la calle,el cual había sostenido el cartel de algun candidato.-
Salió Ambrosio de su casa con el Negro su yerno y le dijo parate en
Propios y Congo,cuando veas que se acerca alguien me pegas el grito.
La  escalera ya estaba apoyada en la columna,raudo sube Ambrosio con
su pinza en la mano y pega el corte.-En ese instante pasa un ciclista al cual
se le enganchó en el cuello el alambre y rodo por la calzada el y su biciicleta,
corrió el yerno de Ambrosio al cual no le dio tiempo a gritar,y ahi con los siguientes pasos
Ambrosio termino en la Sec.12.-Cuando su hijo Francisco fue a ver que pasaba
su padre lo vio y salio a recibirlo,el Asistente Policial lo paró y le dijo1Usted está detenido
(Procesado 1040)   Con su blanca cabeza y su cara roja no entendía lo que pasaba
Le explicaron y ademas le sugirieron que si le daba unos pesos al ciclista no pasaria nada
Eso hizo,Pero el perjudicado siguio varios meses pidiendo dinero.-
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MIS HERMANOS

MIS HERMANOS

Francisco y Teresa se casaron alrededor de los 20 años de edad el 18 de noviembre de 1954 y a los 9 meses nací yo , el 13 de agosto de 1955, prematura de 8 meses pesando 2 kilos y poquito.

A los 22 meses nació Francisco Javier (Junior) por lo que no recuerdo mi vida sin él. Fuimos compinches contra los enemigos, cómplices en las travesuras, enemigos férreos en las disputas, compañeros de tardes de soledad.

Cuando tenía 10 años una noche de tormenta, nos depertaron, nos subieron a la Commer y nos llevaron a lo de tía Angela, ella estaba con nuestro primo José ya que Giordano su esposo estaba en Marindia. La tormenta fue tan fuerte que la tía tuvo que dormir en el piso ya que ninguno de los 3 niños quiso dormir en el colchón así que nos quedamos en la cama matrimonial de Angela.

Fue todo una alegría, la tormenta arreciaba en el tercer piso del edificio de la calle Pestalozzi, nosotros nos divertíamos, hasta muy tarde en la noche, ya casi madrugando, la tía se reía, ella siempre se reía y mis padres se habían ido al Hospital Británico. A la otra mañana llegó la noticia, nació Fernando. Para mí ese niño representó ya no más soledad , mamá se quedó en casa a cuidarnos. Jugábamos con el ya que era nuestro muñeco viviente, el se adaptó y nos seguía a todas partes.

Pasaron los años y en 1971 el primer día de clases, mamá no estaba, papá me había avisado de madrugada que se iban al Sanatorio de Asignaciones. Me levanté y llamé a mis hermanos, desayunamos. Como yo iba lejos, a Colón, Junior quedó encargado de llevar a Fernando a la escuela. A la vuelta me encuentro una revolución, casi al mediodía había nacido Alejandro y Carmen nuestra prima estaba en la peluquería con Fernando. ¿Qué había pasado?. El menor tenía un hermoso cerquillo que le llegaba hasta los ojos, como le molestaba el mayor entendió que se lo podía cortar un poco y mejorar la visión del pequeño, pero las manos poco hábiles para el menester de la tijera no dejaban pareja la altura, así que en los arreglos, un poco de acá otro de allá lo dejo sin cerquillo. Como consecuencia Fernando fue a ver a mamá y a conocer a Alejandro con un gorro de lana tapando el desastre, nuestra madre casi se infarta cuando lo vio.

Dos años después una fría tarde de junio, nuestros padres no volvían de la consulta médica, habían ido al control ginecológico pues mamá estaba embarazada de 8 meses. Se hizo la tardecita y nosotros sin noticia, cociné para la cena, hice tortilla de papas, yo tenía casi 18 años, Alejandro se nos trepaba en la mesa, Fernando y Francisco jugaban a la guerra, en el apartamento de 1 dormitorio de la calle Quicuyo. Mis nervios estaban de punta.

Cansados de esperar y ansiosos por novedades nos quedamos dormidos en la cama de mamá y papá.

Cuando llegó nuestro padre muy tarde  a la noche nos despertó a los más grandes y nos contó que había nacido Patricia. Mi comentario fue ¡Al fin una niña!.

Mis hermanos son un tesoro, cada uno a su manera, me fortalecieron como persona, me enseñaron cosas de la vida, me auxiliaron cuando fue necesario y por eso hoy y en estas pocas líneas los recuerdo con todo mi cariño. ¡Los quiero Manzoni!

 

María Teresa (Tití)

LA LIBRETA DE CHOFER

LA LIBRETA DE CHOFER
En Uruguay al este lo llaman Costa de Oro por la hermosura de sus playas y limpias y doradas arenas,así llegamos al balneario Atlantida,con su hermosa rambla,arboles en sus arenas paradores,muchas casas antiguas ,hoteles,restaurantes y tambien está
La Comuna que entre otros trámites toman los examenes de conducción.Un día llegamos en un Chevette 81,Teresa,Gabriel,
Fernando y yo,hicimos los trámites correspondientes y salieron Fernando y el inspector,nosotros esperando en la rambla.-
Recorrieron varias calles hicieron todas las maniobras al volver el inspector nos hizo un O.K. con la mano,entró Fernando
a la Comuna termino sus trámites y así obtuvo su primer licencia .-Subimos todos al auto retornando ya con un
conductor que tenía su Libreta de Conductor,me sentí orgulloso y feliz a la vez.-Es un lindo recuerdo
                                                                       Francisco Manzoni

BALNEARIO PAJAS BLANCAS

BALNEARIO PAJAS BLANCAS
Pajas Blancas es un balneario del oeste de Mvdeo,era muy concurrido en los veranos,ahora ya la gente vive permanente.
Angela y Giordano tuvieron una casita y sus vecinos eran Gregoria y Martinez (Martins),el despues de trabajar en varios lugares
trabajo de guarda bosque en el balneario hasta que se jubilo,y tambien su tercer casamiento fue con Gregoria,una sra. con lentes de mucho aumento que conoció en San José.-El era hombre de campo y sabihondo,sabía como podar lo que se plantaba y todo
lo de la tierra se llevaban muy bien el tenía arboles de pelones que le hacía hacer dulces a ella que era muy rico,tambien tenian
parras que luego cambiaban la uva por vino.-El salía a pescar en lancha y si traía mucho pescado lo hacía salar y quedaba como el bacalao,un día habiamos ido una barra de Mvdeo.entre ellos Luis.Omar,Renato etc.Giordano y Martinez los invitaron a pescar
los subieron a la barca y llegaron hasta donde estaba un barco hundido que hacia los viajes de ida y vuelta a Bs.Aires,los mayores
sabian nadar los otros NO,les dijeron es facil y los tiraron al mar era un lugar profundo.-El susto que les dio fue muy fuerte,retornaron y Giordano y Martinez hacían alardes y los burlababan,de como se habian agarrado a la lancha estos se ofendieron
y nunca mas quisieron ir a Pajas Blancas,Es una anecdota verdadera,-               Teresa

LA CACHILA DE AMBROSIO

LA CACHILA DE AMBROSIO
EN una lotería de fin de año salio la grande muchos vecinos habían entrado en el Nº de La fábrica de Pastas entre ellos
Cata y María,Como Ambrosio estaba trabajando Cata lo llamó y le dio la noticia,y le dijo nos compraremos un auto,Ambrosio
trabajaba en Muttoni empresa que colocaban bretes baños molinos porteras y todo lo del ramo.-El siempre había querido
tener un autito,cobraron los pesitos y recorriendo compraron un auto Chevrolet de 1929 pintado de color bordó.-Allí empezó
otra historia,despues de salir de su trabajo  Ambrosio empezaba la clase de conducción con mi buena voluntad y paciencia
le explicaba todo al día siguiente no se acordaba,no obstante si iba manejando y repasaba a sus compañeros los hacía subir
por unas cuadras,la práctica seguía,un día me dijo el fin de semana vamos a Melilla que había otros paisanos,al retornar de la
visita en el camino debía esquivar un carro con caballo,en vez de frenar pisó el acelerador,le tomé el volante y termino el auto
saltando la banquina en medio del campo,las acompañanates Cata y Graciela una nieta muy asustadas dijeron no subimos más.
Tuve que hacerme cargo del auto y regresarlo a la casa,lo tenía en el jardín,el lo arrancaba cuando su hija María sentía el ruido
ponia dos llantas contra la pared del vecino,como la salida la hacia para Congo el salía y ahí quedaba me llamaban para que
arreglara el entuerto varios vecinos ayudandolo y Ambrosio en el medio.En una ocasión vino Cata de Buenos Aires había que ir al
Apto.de Carrasco el me dijo anda con tu coche y yo te sigo.PELIGRO INMINENTE,fuimos con la cachila el y yo que debí manejarlo .Sin exito de conducción vendió el auto Chevrolet y nos quedó
      el recuerdo de la Cachila de Ambrosio.-        Francisco Manzoni

EL ABUELO Y LA FERIA

EL ABUELO Y LA FERIA
El día domingo mientras Cata iba a misa Ambrosio iba a la feria primero a la de Tristán Narvaja,despues ya iba mas cerca a la
del Cerrito compraba algunas cosas entre ellas una patita de chancho la hervía mientras la cocinaba la iba probando,así hasta el
mediodía,a la tarde hacía la siesta y luego esperaba nuestra llegada,bajabamos de la Commer y tenía una mesa con una fuente
media cascada en ella había varios tipos de queso nos convidaba y  Cata nos hacia refuerzos de fiambre,los domingos una
de las cosas era el esperar a Fran y sus nietos,cuando pasaba en la semana al mediodía le decía a mi madre Catalina
un churrasco y un vaso de vino para Fran,el cual yo comia con gusto y luego me iba para mi casa,pero volviendo al domingo
la tarde se le hacía larga pero allí llegaban a saludarlos los paisanos Federico,El Clelio y Ruscón el primero no tomaba,el otro
tomaba un vasito de vino y el Ruscón que iba a las queserìas y probaba todos los quesos que tenían hongos y se decidía por el mas económico en oportunidades le daba vino pasando el tiempo le decía solo un vaso de leche,tambien mi padre comía arroz con leche pero salado y le agregaba un chorro de vino.- Salía a la vereda se apoyaba en el cerco y con su cabecita blanca esperaba
que arrancabamos todos lo saludaban y Ambrosio quedaba esperando el próximo domingo
                                                       Francisco Manzoni

CAMIONCITO GASOLERO

CAMIONCITO GASOLERO
Ambrosio desde que llegó de Italia,se reunía con sus paisanos,entre ellos Federico,Paulina,Chieta y flia y varios más entre ellos
Essio que poseía un camioncito con el cual iba al mercado un día se combinaron para ir a Minas;como era tiempo de guerra el camión funcionaba a gasogeno tenía colocado una caldera que le ponian carbon de coke y una chimenea.-Los caminos para utilisar eran difíciles en los repechos,bajabamos y caminabamos al costado del camión para no sacarle fuerza,seguía un poco y así era parte del camino,MADONNA¡¡repetian los tanos que viaje cansador,así llegabamos al lugar elegido se hacía el campamento entre otras cosas asado y vino y se repartían lo que cada uno había traido.-Las sras.conversaban cortaban marcela y algun otro yuyo los hombres deseaban cazar alguna perdiz,yo no me acuerdo de ninguna,al atardecer retornabamos cansados pinchados con alguna rama soñolientos por el vino y llegabamos a casa.-Ellos contentos que habían aprovechado el día y no había fajina era disfrutable.-El recuerdo de aquellos tanos que se divertían con sus añoranzas,sus esopetas y su camioncito gasolero,Quedo grabado en nuestro recuerdo.-             Francisco Manzoni

DOCUMENTOS Y VIAJES A ARGENTINA

DOCUMENTOS Y VIAJES A ARGENTINA
En el comienzo de la documentacion escribimos a los primos en Lanus,debía conseguir certificado de matrimonio de los
abuelos,casados en Buenos Aires,cuando viajamos con Teresa llegamos a Lanus Este allí nos dijeron Cacho fue al
registro por el papel,salimos bien apurados cruzamos a Lanus Oeste y llegando al jurado el primo nos dio el recibo y nos entregaron el documento que precisaba Fernando.-Otra vez hubo que ir en búsqueda de otra documentación para completar datos de Ambrosio,partimos con Fer en el omnibus de la carrera.todo bien hasta se me ocurrió tomar cafe se servía cada uno
yo muy canchero puse cafe y del otro recipiente tambien cuando lo tome habiá entreverado jugo de naranja que chasco.-
En Bs Aires nos dividimos los tiempos y fijamos como punto de encuentro la famosa plaza Once,las oficinas quedaban entre si pocas cuadras pero en dirección opuesta,despues de hacer los trámites volvimos casi al mismo tiempo con los certificados.
Lego la hora de almorzar que va¡ no recuerdo la hora pero nos arreglamos con sandwiches y refrescos,nos sentamos en un
banco de la plaza.Si no recuerdo mal debimos esperar para completar otros documentos.Volvimos por la misma vía con la
alegría de haber obtenido lo que Fernando necesitaba         Francisco

LA CASA ANARANJADA

LA CASA ANARANJADA
En una casa naranja por fuera y de muchos colores por dentro,vivían un viejito con su esposa.-Cerca de esa casa estaba
la playa.-Los viejitos siempre iban y caminaban largo rato.-El viejito se llamaba Francisco y la señora Teresa.-Vivian
felices pues era muy lindo.-Tenían unos vecinos almaceneros,ellos compraban allí las cosas que necesitaban.-
Atras en el fondo tenían una parrilla ya vieja donde a veces en los veranos,se hacían unos grandes asados con carne
de vaca que a todos nos gustaba y nos sentabamos en una gran mesa y  en tablones que hacían de bancos pasabamos muy contentos eramos unos cuantos,venián muchos gatos y algun perro de los vecinos que comian las sobras.-
La casa esta situada en el Balneario Marindia,cuando llegaban al mar veían mover las olas azules con blanca espuma
que cargaban sal,también ´se oía el ruido al mar,parecía que estuvieran en un gran caracol que tiene agua de mar con
mojarritas y aguas vivas que eran muy vivas,cuando las rozabas te ardía mucho,corríamos para evitarlas.-
Como les gustaba la playa,les gustaría que todos sus nietos los vayan a visitar algún día pues poco los veían.-Ellos tienen
2 nietos en Italia y 9 en Montevideo.-En la casa jugabamos a las cartas,al barco hundido y varios juegos más,si llovía hacían
tortas fritas,todos los que fuimos algún día hemos sido felices.-
( relato de mi infancia)                                       Leticia Barrios

EL VIAJE AL MAR

EL VIAJE AL MAR

 Omar y Olga, tomaron el tren en la estación Sayago, subieron al vagón cargados de bolsos y el infaltable mate, sentandose del lado de la ventanilla, se miraron y sonrieron.

Mientras charlaban alegremente, delante a sus ojos iban pasando campos de trigo, frutales, estaciones, pequeñas ciudades, pueblitos, nidos de horneros sobre los postes del telefono y asi, el viaje a La Paloma se les hizo cortisimo.

Tomandose de la mano, dirigieron su mirada al mar que los acojía con su inmensidad, la espuma de las olas, la arena blanca diseñando curvas al sol, las gaviotas balanceandose perfectametne y rozando el agua en busca de algún pez, los pescadores saliendo con sus barcas....parecía un sueño...

Despues de disfrutar del baño, cansados, descansaron debajo de la colorida sombrilla, cuando el sol no estaba tan alto, caminaron hasta el Faro blanco y brillate, sacandose fotos e inmortalando el paisaje en un rollo fotografico. Recogieron caracolitos y piedras coloradas, la brisa del mar despeinaba la tía Olga y Omar alegremente la salpicaba con agua salada haciendola sonrojar.

Era ora de volver, la estación semi desierta los esperaba, subieron nuevamente al tren, se sentaron y suspiraron, mirando el paisaje que se alejaba, sonrieron, afuera todo era paz y tranquilidad, el sueño de Omar y Olga se habia cumplido.

Teresa

 

MIRA´SI LA VAS A JODER A LA ABUELA ROSARIO...

MIRA´SI LA VAS A JODER A LA ABUELA ROSARIO...

Mirá si la ibas a joder a la abuela Rosario jugando a la escoba de quince...te contaba todos los puntos y no habia manera de pasarla, ni siquiera contando rápido las cartas para ganarte un puntito.

Cada vez que venía a casa, despues de haber dejado todas sus cosas en el cuarto donde dormiamos, incluida una pelela de plástico que ponía debajo de su cama, salía al frente e iba a saludar a los vecinos.

Caminaba por la hilera bajo el sol, con sus cabellos recogidos, el resplandor del día se acumulaba en sus “pómulos salientes”, asi como había leido en la lección del liceo sobre los indios Charruas.

Asi era la abuela Rosarío, eterna viejita en mis recuerdos, sonriente, sin dientes, con un delantal de amplios bolsillos donde almacenaba galletitas y pedazos de pan.

Despues de jugar dos o tres partidos de escoba de quince, cuando la comida estaba casi pronta, nos sentabamos a la mesa y en silencio se comía, cuando papá le ofrecía cortarle el agua con vino, ella decía “si Francisco...” y apenas caían dos gotas, lo frenaba inmediatamente repitiendo “basta, basta, esta bien asi....” cosa que hacia enojar a mi padre que le respondía: “si le eché apenas dos gotas....”.

Como postre, pelaba una manzana y la dividia en cuartos, luchando con sus encías duras como dientes para terminarla.

No me acuerdo si dormía siesta, solo sé que la nostalgía por “su familia”, es decir Tío Luis y los suyos, la invadía despues del segundo día de estar lejos de ellos, y es así que se pegaba a la ventana de la sala, preguntandose como estarían los de la calle Pondal......

A eso de las cinco, se sentaba a mirar la tele, masticando alguna galletita escondida en su bolsillo, yo le ofrecía un te y ella aceptaba.

Apurado como siempre, no dejaba hervir el agua y cuando le llevaba la taza, era suficiente que la abuela lo provara con una cucharita que enseguida reaccionaba: “este té no está pronto, Fernando, no dejaste hervir el agua, verdad ?” avergonzado respodondía que si con la cabeza y pensaba...mirá si la vas a joder a la abuela Rosario....

 

Fernando.

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LOS PEQUEÑOS TIOS

LOS PEQUEÑOS TIOS

Soy la mayor de cinco hermanos, tengo 18 años más que mi hermana menor por lo que cuando nació mi primer hija, Patricia tenía 4 años, Alejandro 6 años y Fernando 11 años.

Aquel nacimiento fue todo un acontecimiento, la novedad era que tenían una sobrina, pequeñita, pues no pesaba más que 2 kilos.

Juntaron sus ahorros y bajo la comandancia de Fernando el mayor de los tres se fueron al Barbarroja, el quiosco de la cooperativa a comprarle un regalito a la recién nacida.

Llegaron a conocer a Margarita con un regalito primorosamente envuelto, pero estaban muy compungidos ya que su regalo les parecía feo, porque era lo que consiguieron con su dinero el que no era mucho, pero su orgullo de tíos los llevó a valerse por si mismos.

Cuando Margarita empezó a jugar con sus muñequitos , su juguete preferido era aquel chanchito de goma con chifle que sus pequeños tíos le habían regalado con tanto amor.

 

 

María Teresa (Tití

ANA Y ANITA

ANA Y ANITA

Al iniciar el siglo XX, las familias uruguayas eran numerosas, así mis abuelos maternos, Máximo y Rosaria oriundos de Salto pero vivían en Montevideo tenían 8 hijos:

Vicente, Angela, Juana, Victoria, Santiago, Olga, Luis y Teresa.

Eran muy humildes pero con un corazón grande por lo que criaron junto con sus hijos a Ana.

Ana era de tez morena y cuando creció se transformó, por o menos así la recuerdo yo en la imagen de la mama vieja de las murgas.

Con el tiempo formó su hogar y se alejó de la casa de mi abuela.

Quedó su hijita Anita al cuidado de la familia. La consideramos una más de la familia, así que cuando nos referimos a ella siempre es nuestra prima Anita.

Lo que recuerdo de Ana era su risa, la íbamos a visitar de vez en cuando, vivía en un barrio muy alejado y en un apartamento al fondo de un corredor y cuando nosotros le contabamos algo que le daba gracia, reía con ganas, el eco de su risa, grave y retumbante quedó grabada en mi memoria.

Anita es la mayor de los primos, se llava algo así como 10 años conmigo, así que cuando nos juntabamos todos, un grupito de primos al que yo pertenecía de edades similares la veíamos como toda una señorita, la prima grande junto con Carmen y María.

Nos asustaba con el enano verde, así que como consecuencia de alguna travesura nuestra, después buscabamos debajo de la cama, arriba del ropero a ver si no estaba el temino enano verde. Nunca lo encontramos, pero temíamos verlo.

En una época cuando mi madre trabajaba nos cuidó a Francisquito y a mí. Era muy estricta y rigurosa, todo tenía que estar en su lugar y sumamente limpio.

Me mandaba bañar, pero yo la engañaba y abría la canilla dejando correr el agua para hacer ruido mientras me quedaba sentada o mirandome al espejo, hasta que un día me descubrió ¡ Uy ! Fue terrible, tuve que soportar sus gritos, sus amenazas con contarle a la tía Teresa y luego por supuesto el sermón de mi madre no se quedó atrás.

A Francisquito lo tuvo toda una tarde atándose los cordones, hasta que no aprendió no lo dejó ir a jugar.

Es una excelente cocinera y siempre fue muy elegante.

Se casó con Nilo y tiene una hija Selene.

 

 

María Teresa (Tití)

PANADERIA LA GRAN VIA

PANADERIA LA GRAN VIA

Salimos de Marindia por la ruta interbalnearia, pasamos el peaje y tomamos Avenida Italia.

A los costados el Pinar ya no es el de una vez, los bosques que daban nombre al balneario están desapareciendo, en su lugar van creciendo casas y comercios, grandes supermercados, locales de asistencia paga.

Autos estacionados por doquier, gente que se traslada en motos y bicicletas, polvo que se levanta en continuación.

Asi se ve el costado de la carretera.

Llegando al Parque Roosvelt donde en turismo se hacen las domas, encontramos un semaforo y un gran supermercado, el Geant.

La gente corre, muchos, demasiados autos en la vuelta.

El gran puente nos avisa que llegamos a Montevideo, no solo el puente, las indicaciones nos anuncian la llegada a la capital, avenida Italia nos recibe con su explendor y la velocidad de una de las avenidas más importantes de Montevideo.

Apenas entrando en Carrasco, llegamos al punto donde una vez estubo una panadería: LA GRAN VIA.

Cuando volviamos de Marindia, en los tiempos que el Pinar era un pinar y que Avenida Italia era una avenida con pocos autos, Francisco bajaba y elegía, tratando de recordar los pedidos, los bizcochos en las grandes bandejas expuestas en el mostrador.

Croisant dulces, salados, caras sucias y alguno otro tipo de bizcochos, terminaban en una bolsa de papel de astraza, lo veiamos volver con el paquete en la mano, su cara roja y su gorrito playero.

Cerraba la puerta y entregaba el botín a los niños, encomendandoles de no tirar la bolsa por la ventanilla. Nadie escuchaba sus palabras, pues todos estaban ya saboreando los bizchochos calentitos que salían del paquete uno a la vez en las manitos tiernas de los niños.

Hasta Sayago no se hablaba, se masticaba y basta.

Por mucho tiempo lo hicimos con mucho gusto, ahora llegamos a la ciudad y es ella la que te traga y te mastica con su movimientos, los papeles volando, edificios por doquier.

Mis muchachos ya crecieron y la panadería no existe más, pero si existe el recuerdo y aquel silencio interrumpido solamente por el ruido de las boquitas masticando los bizcochos de la panaderia La Gran Via.

Con cariño.

Teresa.

 

GLADIS Y EL MAGO

GLADIS Y EL MAGO

Un canario amarillo, algunos quilos de arroz y algún litro de aceite Manzanares eran parte del tesoro de la Tía Amelia.

Junto a Gladis, vivían en un pequeño apartamento de la Teja.

Los tangos de Gardel eran el hobby preferido de Gladis, eterna niña que seguía el ritmo del dos por cuatro golpeando con el abanico cerrado en el borde de la mesa.

Conocía todas las letras.....”el día que me quieras....” cantaba con su vos entrecortada.....”Fenando, Fenando, Galdel, Galdel.....” decía cuando quería que uno se sentara con ella a jugar a las cartas y escuchar “mi Buenos Aires queridos”.

El momento de la despedida, cuando irremediablemente nos volviamos a casa, te abrazaba y te pedía por favor que te quedaras, al final, prometiendole volver cuanto antes, entre lagrimas y abanicos abiertos que nerviosamente se agitaban delante a su rostro blanco como la leche, nos ibamos apurados sin mirar para atras.

Aveces venían a pasar algunos días en casa de la Tía Olga, la vieja radio que el Tío Omar me había regalado, nos hacia compañia las tardes de otoño en las  que venían un rato a pasar en nuestra casa.

Mientras repasaba la lección antes de irme para el liceo, saboreando un delicioso té que mi madre había preparado, escuchabamos la vieja radio que tenía un defecto, un eterno zumbido producido por quien sabe que valvula quemada en su interior, pero sintonizaba perfectamente radio Clarin.

Gladis se acomdoba una y otra vez su pollera escosesa, agitaba el abanico corrigiendo su posición en la silla y repetía al detalle las palabras de la presentación del tango que estaba por ir al aire.

Eran otros tiempos, siempre me pregunté si Gladis sabría que Gardel había muerto en Medellín hacia un montón de años, quizas no, seguramente era mejor que asi fuera.

Fernando.

LA TIA PAULA

LA TIA PAULA

Allá por la calle Castro, en un pequeño apartamento rodeado de grandes magnolias en flor, vivía la Tía Paula.

Nunca supe bien quien era, solo sé que me gustaba muchisimo ir a verla, me divertía corriendo por los jardines en flor y mirando las estrellas de mar que ella conservaba en una caja sobre el mueble de la cocina.

Hamacandose en su mecedora de mimbre, nos recibía con una sonrisa brillante, y a pesar de su peso, se levantaba para saludarnos cada vez que la ibamos a visitar.

“Un tecito calentito ?” nos ofrecía, mientras buscaba entre cajas de galletitas y paquetes de fideos, el paquete de azúcar para endulzar la bebida.

Mi madre hablaba un buen rato con ella, mientras yo me divertía contando las magnolias en los grandes arboles del camino de tierra, corriendo hasta la calle y volviendo para atrás caminando por el cordón de cemento.

Antes de irnos, la Tía me llamaba y abriendo con delicadeza la caja de estrellas de mar me decía: “elejite una”, con los ojos brillosos de emoción, mis pequeñas manos revolvian entre los cientos de estrellas marinas y finalmente una de ellas quedaba atrapada entre mis dedos.

Nos despediamos con un beso y una frase: “vuelvan otra vez, los espero”. “Claro que volveremos” repetiamos nostros mientras cerrabamos el portoncito de fierro ferrugiento.

Una tarde, manteniendo la promesa, volvimos a la casa de la Tía Paola, pero extrañamente encontramos todo cerrado...la Tía se había ido, esta vez para siempre, pero en el umbral de la puerta, apoyada con delicadeza, había dejado la caja de zapatos llena de estrellas de mar...

Fernando.

MI PADRE

MI PADRE

Llegar del trabajo y ser recibido con una sonrisa de oreja a oreja por parte de un hijo, es sin lugar a dudas una de las cosas más emocionantes y hermosas que te brinda la vida.

Intuir que detras de la puerta de casa, una personita que tu amas te está esperando porqué tiene en su cabeza un cronometro y sabe perfectamente el horario de la salida del trabajo, que identifica entre cientos de autos el ruido del motor del tuyo o el de la puerta de lata al cerrarse, te llena de orgullo y te roba una sonrisa.

Matteo se comporta exactamente de esa manera, y cada vez que lo hace, me recuerda mi infancia, quando desde el multiuso de la casa 68 delante a la placita, esperaba la llegada de mi padre con su vieja y destartalada Commer, conociendo al dedillo horarios y ruidos.

La frenada antes de estacionar, la puerta que se cerraba y mis pies que se tropezaban subiendo los trece escalones de la escalera para verificar que mis intuiciones fueran ciertas.

Mirar a traves de los vidrios de la ventana y ver asomarse la figura de mi padre, con su traje gris y sus zapatos marrones, con la agenda en una mano y la otra en el bolsillo, me regalaba una alegria inmensa, “viene papá” gritaba desde arriba antes de volver a bajar las escaleras, ahora saltando de tres en tres los escalones para alcanzar la puerta antes de que el lo hiciera, abriendo y corriendo por las veredas de pedregullo y hormigón hasta poder abrazarlo y darle un beso en la cara, pinchandome con la barba crecida en pocas horas, despues de la afeitada matutina.

En cinco metros le contaba todos los acontecimientos de la mañana, las peleas con los vecinos, los rezongos de mamá, las noticias escuchadas en el informativo, mientras tanto, agarraba su agenda y metiendome la mano en el bolsillo, sintiendome por algunos instantes el personaje importante e imponente que para mi era mi padre.

Entrando en casa, se sacaba el saco apoyandolo delicadamente en una silla, saludaba a mi madre y despues se iba a lavar las manos, bajaba las escaleras aflojandose la corbata y el olor a imprenta invadía toda la casa, imaginaba las maquinas que freneticamente imprimian cuadernos y etiquetas, los rollos de papel que se movian de una parte a otra, los tarros de tinta que se vaciaban uno atrás de otro.

Mientras comiamos, nos contaba sus problemas, anecdotas y calenturas, tomando su vaso de vino tinto y limpiandose la boca con la mano, mientras tanto, yo habia ya terminado de comer y pedía permiso para ir a la sala, obteniendolo el noventa por ciento de las veces.

Sentandome en la silla donde papá habia apoyado el saco, metía lentamente la mano en su bolsillo y buscando minusiosamente encontraba aquello que estaba buscando, un instrumento magico, con una forma extraña y simpatica, que me transportaba en otro planeta en la media hora que pasaría de ahi en adelante antes que papá, despues de haber dormido su infaltable siesta, se volviera a la imprenta.

La lupa a forma de silla con la cual papá controlaba los colores y la calidad del papel, instrumento de trabajo, habia que reponerla inmediatamente en el bolsillo, doblandola delicadamente, sin extropear sus bisagras, si era un día soleado, quemaba hormigas o prendia fuego pedacitos de papel jugando con los rayos de sol, si el día era lluvioso, buscaba microbios en las gotas de lluvia, creyendo que con aquella pequeña lupa podría finalmente hacer el gran descubrimiento que cambiariá la humanidad y me daría una notoriedad sin limites.

Cuando la puerta del baño se abría y el olor a pasta de dientes lo inundaba todo, delicadamente ponía la lupa en el bolsillo y preparaba el saco para mi padre, que con un beso en la frente, se despedía hasta la tardecita, cuando nuevamente la Commer descolorida volviera a frenar estacionando en la calle principal.

Fernando

JARANDINA QUE SALGA EL SOL...

JARANDINA QUE SALGA EL SOL...
El tío Omar iba en su licencia a Marindia,
a disfrutar del Sol decía,llegaba con una valijita
tenía sus atuendos y un paquetito de grasa (regalo de la tía Olga)
Luego con un perezoso,lentes negros y al medio de la calle Tacuarí
mi último Sol decía y todos reíamos a la noche jugabamos a las cartas
que siempre nos ganaba.-A la mañana siguiente madrugaba y nos iba
a comprar bizcochos a Salinas pero en el correr del día empezaba a nublarse
y llegaba la tormenta,con truenos lluvia y viento que azotaba los
árboles de los cuales se sentía caer las piñas por doquier.-
El siempre por entretener a los chicos hacía una ceremonia
se incaban todos levantaban las manos miraban hacia el cielo
y empezaban el rito de Jarandina Jarandina...le oraban a Jarandina
para que parara,Jarandina no los oía,luego de intentar varias veces,
finalizaban el acto,corrían por la casita y el tío Omar amasaba tortas
que las fritaba  con aquella grasa,las tortas fritas eran grandes y les decía,
No las corten.disfrutabamos todos con risas,cuentos,mates o mate cocido.
Lo cual no lo ovidaremos nunca.-       Teresa
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YOGURT CASERO

YOGURT CASERO

A medida que pasaban las horas, los pequeños animalitos tapados con un trapo humedo, se iban multiplicando en manera extraordinaria, cada vez que destapaba para mirar, el recipiente estaba más lleno, formando una masa deforme, con un extraño olor agrio.

Por las mañanas, Teresa dividia los animalitos en dos recipientes, agregaba leche y filtraba con un colador el yogurth ya prepardo, agregaba jugolin de frutilla, azucar y lo metía en la heladera.

Confieso que nunca me animé a hincar el diente en la producción casera, pero he siempre admirado la tenacidad de mi madre para producir el preparado y el coraje que siempre tuvo para tomarlo sin discutir, convencida y poniendo caras de chupar limón cada vez que el yogurth hecho en casa llegaba hasta su estomago....

Fernando.

LOS CERDITOS

LOS CERDITOS

El padrino de Luis criaba cerdos vivian en un campo lindero al arroyo,,

cuando  llegaba el camión era un gusto verlos,suavecitos,de varios colores la piara

era grande,se bajaban de a uno entre chillidos y gruñidos iban bajando,pero alguno

escapaba,iban mi hermano y sus amigos entre matas,ladeaban ciénagas,saltaban

grandes piedras y al que agarraban debían apretarlos pues resbalan y chillan fuerte,

entre barro y mugre entraban al chiquero,A los muchachos cansados y sucios por

esta odisea los compensaban con algo de fruta.Este relato de niños que en su barrio

eran útiles para tareas que por su edad era una gran hazaña.-  Teresa

 

(sacado de julio 2003 Los cerditos)

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